En los últimos tiempos, como psicólogo he observado un aumento en la desconfianza entre parejas y relaciones románticas. La tecnología, usada hoy por hoy ampliamente, facilita la conexión y reconexión con otras personas. Sin embargo, a pesar de expandir nuestro círculo social, también puede llevarnos al aislamiento. Como resultado, la conexión social puede verse obstaculizada por el gran desafío de ser vulnerable, de abrirnos sinceramente al otro. A continuación, compartiré seis formas en las que podemos liberarnos de los problemas que tenemos con la confianza:1 - Reflexionar sobre cómo mis reacciones se alinean con la realidad.
Mis emociones están ahí para indicarme cuando algo no está funcionando, pero a veces me dominan y me distraen de resolver problemas cuando actúo impulsivamente, enojado o a la defensiva. Por lo tanto, mis pensamientos pueden no ser siempre una percepción honesta de lo que está sucediendo. La autoevaluación es clave. Es importante reconocer cuándo cierro rápidamente mis emociones hacia alguien porque espero lo peor, incluso si aún no ha sucedido.
2 - Aprender a comunicarme sin defensas.
A las personas les gusta la consistencia. Incluso ante una situación de vida tóxica, puedo dudar en cambiar porque la familiaridad es más importante para mí. Por eso, los viejos hábitos son difíciles de romper, incluidos mis patrones de comunicación. Es por esto importante que aprenda a comunicarme sin defensas, tratando de entender de dónde viene la otra persona. Preguntarme si son una amenaza real o si es lo que me he estado entrenando a creer. Es más probable que una persona dedique tiempo a hablar conmigo porque le importo, no porque quiera lastimarme.
3 - Hacer saber a las personas lo que necesito y ser directo al respecto.
La comunicación es de ida y vuelta. Las personas no son adivinas. Dejar indirectas y esperar que actúen como detectives solo me llevará a la decepción. Para construir confianza, debo ser abierto y honesto. A menudo tengo problemas de confianza porque temo ser herido. Es por eso que construyo muros para protegerme. Pero ser herido es parte del proceso de crecimiento y parte esencial del desarrollo de relaciones profundas y duraderas. Los problemas de confianza se desarrollan cuando me concentro demasiado en el dolor, pero no lo suficiente en superarlo.
4 - Dar a las personas la oportunidad de mostrarme quiénes son.
Vivimos en una era de gratificación instantánea. Queremos que las relaciones sean fáciles e inmediatas. Pero las personas no son máquinas expendedoras y construir confianza no va a suceder solo porque yo lo quiero en ese momento. Debo aprender a ser paciente y pasar tiempo con los demás para conocerlos. Las relaciones rápidas y superficiales no son satisfactorias ni saludables para establecer conexiones sociales. Debo dar tiempo a las personas para que me muestren su verdadera personalidad, y podría sorprenderme de cómo podemos superar desafíos juntos.
5 - Practicar conversaciones abiertas que permitan desacuerdos.
Es fácil caer en la trampa del enojo o guardar mis pensamientos porque no quiero causar problemas. En lugar de aferrarme a pensamientos inseguros, practico tener conversaciones y debates abiertos. Es saludable a veces estar en desacuerdo, y es importante entender que otros pueden ver las cosas de manera diferente, sin sentir la necesidad de controlarlos, menospreciarlos o moldearlos a mi parecer.
6 - Enfrentar mis miedos y no permitir que me controlen.
Dejar ir es aterrador, y ese miedo a veces nunca desaparece, pero debo decidir y darme cuenta si me está frenando. Recuerda que tienes el poder de superar tus luchas. No permitas que la duda propia te derrote. Tienes la capacidad de conectar y construir confianza con los demás. ¿Qué te impide confiar en los demás? Comparte tus pensamientos con nosotros a continuación
